Estructura de mensajes de una civilización moderna-antigua


Micro-practica "Describir escritura en redes sociales"

He estudiado civilizaciones antiguas, se han hecho filmes basados en lo que existió, pero lo que encontré, enterrado bajo kilómetros de ruinas, rocas e incluso basura; Fue un hallazgo que cambio mi percepción del pasado que alguna vez compartimos.

Había desarrollado un mecanismo que se abría paso ante tanto escombro, un brazo cubierto de metal que podía llegar hasta profundidades inigualables, haciendo que su cubierta metálica rozara y atravesara la mugre o cualquier obstáculo que encontrara en su descenso, sin dificultad alguna. Un sonido que salió desde el comunicador, como el prensar de dos monedas, me hizo saber que había alcanzado un objeto que desconocía, pero que ya elevaba hacia la superficie.

Todo registro se encontraba perdido hasta la fecha, desde el alzamiento de las grandes ciudades suspendidas en el aire, jamás nos atrevimos a regresar al suelo, por temor al recuerdo mortal de algo que jamás pudimos salvar; solo unos pocos antes de mi lo hacían con la esperanza de hallar algo, que muy rara vez, terminaba en éxito.

Este artefacto que finalmente se había extraído desde el suelo, era un celular pequeño de color negro; de no más quince centímetros de largo, por cinco de ancho. Una pieza de tecnología obsoleta del siglo XXI que sirvió como la base de toda nuestra civilización, era un instrumento cotidiano en la vida de nuestros precursores; haciendo posible la conexión alrededor del globo, con tan solo dar un click.


Conseguí encenderlo, el artefacto databa del año 2019, la pantalla presentaba la interfaz, en la parte superior enseñaba la fecha del dispositivo, acompañada de la hora. En su parte inferior, traía consigo una serie de cuatro iconos consecutivos, los cuales se les consideraba aplicaciones que conducían directamente a cualquier red social existente de la época.

La primera que abrí fue Whatsapp, una aplicación de color verde, que simulaba un centro de correos. Se intercambiaban mensajes de todo tipo, predominaban los audiovisuales, desde fotografías hasta notas de audio. Allí los Emojis, los primeros que alguna vez existieron, representaban sentimientos o eran utilizados como códigos para ocultar el verdadero significado de un mensaje; en este celular, me encontré con un durazno, en el pie de una fotografía a la que no pude acceder, pero que lucía como el cuerpo de una chica que se encontraba de espaldas. Los Stickers, eran imágenes estampadas que se utilizaban al igual que los ya mencionados, pero estos tenían frases de remate, con el fin de hacerlos graciosos en lugar de ser tomados en serio.

La que siguió fue Facebook, por la manera en que se estructuraba era como una versión moderna de los anuarios que existieron en el olvidado siglo XX, para que todos pudiesen expresar sus pensamientos o deseos a otras personas. Usualmente se utilizaba, de acuerdo a lo último que cargó en la aplicación, para publicar sobre cosas banales que solían importar poco o nada, los mensajes aquí presentados eran toscos y podía observarse la falta de ortografía constantes entre sus miembros.

Por último Twitter, quien era la más escrita, donde se limitaban los caracteres para transmitir un mensaje conciso y directo a una audiencia predeterminada; a diferencia de la anterior aquí se usaban abreviaturas que sirvieran para transmitir un mensaje completo, economizando el uso de las palabras.

Con este breve resumen daré fin a la introducción de este libro, que durante los próximos doce capítulos estudiara la conexión que hubo entre todas estas aplicaciones y explorara más a fondo la escritura, lenguaje e interacción de nuestros antepasados, a base de un teléfono celular enterrado en las profundidades de nuestra historia.

Escritura en redes sociales, emojis, stickers y otras.


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